En plena escalada de tensión con los gremios, el secretario de Trabajo de la Nación, Julio Cordero, volvió a respaldar la reforma laboral que el oficialismo busca debatir en el Congreso el 11 de febrero y apuntó contra uno de los ejes más cuestionados: el régimen de vacaciones.
El funcionario sostuvo que la iniciativa apunta a adecuar la legislación a nuevas realidades del mercado de trabajo y remarcó que el proyecto refuerza la posibilidad de fraccionar el descanso anual en períodos mínimos de siete días. En ese sentido, planteó que la modalidad actual no refleja las preferencias de los trabajadores más jóvenes y que la reforma busca dar mayor flexibilidad sin eliminar derechos.
Cordero aclaró que la indemnización por despido se mantiene, aunque con una redacción orientada a reducir la litigiosidad laboral, estableciendo con mayor precisión los criterios de cálculo. También destacó la incorporación de un Fondo de Asistencia Laboral, pensado principalmente para pymes, que podría utilizarse ante desvinculaciones voluntarias.
Desde el Gobierno insistieron en que la reforma no suprime derechos esenciales y que responde a una línea política impulsada por el presidente Javier Milei, con el objetivo de reactivar la economía y promover el empleo formal. La ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, fue señalada como la garante de ese enfoque.
El sindicalismo mantiene una postura opuesta. La Confederación General del Trabajo analiza medidas de fuerza al considerar que la reforma avanza sobre derechos laborales, habilita el banco de horas y limita el derecho de huelga. Cordero pidió dejar actuar al Congreso y cuestionó las protestas, al sostener que generan rechazo social.
En paralelo, defendió la conciliación obligatoria dictada ante el paro de trenes anunciado por La Fraternidad, al afirmar que la decisión se tomó priorizando a los usuarios y la paz social.
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