La situación de las trabajadoras de casas particulares atraviesa uno de sus momentos más complejos de los últimos años. Así lo describió María Bertea, referente de Empleadas de Casa de Familia de San Francisco y el departamento San Justo, en diálogo con La Política San Francisco.
“La situación actual de la empleada de casa de familia es dramática. Estamos en los peores últimos tiempos”, afirmó Bertea al analizar el presente de la actividad.
Uno de los principales problemas está relacionado con los ingresos. Según detalló, una trabajadora dedicada a tareas generales que cumple 48 horas semanales y 192 horas mensuales percibe un básico de $458.053,22.
“El sueldo es miserable. Nadie puede vivir con 450 mil pesos”, sostuvo la referente, quien además cuestionó el impacto de los últimos acuerdos salariales: “Estamos siempre esperando abrir las paritarias y los aumentos son del 1% o 1,8% sobre un básico que no mueve los números”.
Bertea también explicó que para quienes trabajan menos de 23 horas semanales el valor mencionado es de $3.743 por hora. “Realmente se está cobrando una miseria por un trabajo que es un servicio”, señaló.
En ese sentido, destacó la importancia que tienen estas trabajadoras en la organización cotidiana de numerosos hogares. “No cualquier persona se dedica a cuidar tu familia, dejar tu comida hecha, tu ropa lavada y planchada. Hay un montón de valores que no se consideran en la escala salarial”, planteó.
Preocupación por el trabajo no registrado
Otro de los puntos centrales es la informalidad. Bertea aseguró que la situación empeoró durante los últimos años y estimó que el porcentaje de trabajadoras sin registrar podría acercarse actualmente al 90%.
“Si antes teníamos el 75% de las empleadas de casa de familia en negro, ahora creo que vamos a llegar al 90%”, advirtió.
La referente sostuvo además que reciben numerosos casos de trabajadoras que atraviesan períodos de prueba sin alcanzar posteriormente una relación laboral formal. “Tenemos mucha gente que hace pruebas y pruebas y nunca termina de registrar a la empleada de casa de familia”, explicó.
Para Bertea, la falta de registración también genera consecuencias a futuro. “Las empleadas de casa de familia no van a poder jubilarse si los empleadores no las registran”, alertó.
Además, remarcó que la informalidad implica quedar sin diferentes mecanismos de protección laboral. “Es un trabajo duro. Trabajando en negro no tenemos ART, no tenemos obra social, no tenemos nada”, manifestó.
Las consultas que llegan al gremio
Entre las preguntas más habituales aparecen aquellas relacionadas con feriados, vacaciones, salarios y registración.
“Las chicas vienen a mi casa o me mandan WhatsApp para hacer consultas y estar seguras”, contó Bertea. Entre los ejemplos mencionó las dudas sobre el pago de los feriados nacionales y qué sucede cuando el empleador se toma vacaciones.
“Si el empleador se va 15 días, no puede descontarle esos 15 días a la empleada. Debe abonarlos porque el que se va es el empleador”, explicó.
Finalmente, Bertea pidió una mayor valoración de la actividad por parte de quienes contratan personal para trabajar en sus hogares.
“Les pido a los empleadores que realmente consideren el valor que tiene una empleada de casa de familia”, expresó. Y agregó: “El valor no está solamente en una escala salarial. Está en que te cuide a tus hijos, tu casa y en todo lo que hace diariamente por una familia”.
Desde el sector aseguran que continuarán atendiendo consultas y acompañando a las trabajadoras de San Francisco y el departamento San Justo frente a un escenario que Bertea definió como especialmente complejo.
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